
Cuando decidí irme de Venezuela, todavía no se había realizado el Referendum para la Enmienda de Febrero de 2009, todavía no habían ocurrido muchos hechos violentos que han acentuado aún más la polarización que sumerge las emociones de cualquier venezolano, ni los abusos de poder del gobierno ni las estrategias repetitivas y fallidas de la oposición de converirse en una alternativa convincente para la mayoría de la población.
Y con todo ese panorama de lo que vive mi familia y buena parte de mis amig@s, decido comenzar una nueva vida en Barcelona. Qué ha significado esto:
Seleccionar el país y la ciudad de acogida: ya conocia Barcelona, me agradaban algunos rasgos del gentilicio y de la política, sabia que es costosa (Caracas compite en este punto), sabia que hay organización sanitaria, educativa pública, sabía lo desagradable del invierno para seres tropicales. Preparé los papeles, porque si no es dificil sobrevivir dignamente.
Recursos económicos: este punto es el que suele ser decisivo, nosotros tenemos suerte y también nos la buscamos, pienso que abriendo canales de comunicación con la sociedad las posibilidades se dan. Sin lugar a dudas, hace falta
paciencia para afrontar estos nuevos retos. Y
humildad, pues en tu lugar de acogida nadie sabe si eres capaz de hacer muy bien pequeñas y/o grandes cosas.
Separarse de la familia: antes habia tenido un pequeño proceso migratorio a Alicante, durante dos años, para mí en ese momento me desarraigué, porque emocionalmente fué un momento duro, extrañaba la familia, l@s amig@s, la comida, el paisaje, todo pues. Pero cuando volvi durante 3 años y medio me di cuenta que es difícil ver a la familia y a amig@s porque cada uno está trabajando y atendiendo sus responsabilidades, y también entendi que podía disfrutar muchas cosas, pero el costo emocional por la conflictividad política era demasiado grande, y no sólo eso, también la inseguridad creciente, el mal manejo de la basura en uno de los mejores municipios de Caracas, el tráfico espantoso sin alternativas de transporte público hacen la vida poco grata en Caracas.
Las redes sociales: es importantisimo hacer nuevos lazos de amistad, y ellos no pueden estar basados en que tus amig@s sean latinoamerican@s o venezolan@s, sino en la calidad humana de con quienes comparten, es decir, su
solidaridad, su capacidad de
empatía,
valores y apertura al cambio.Lo nuevo: todos los días aprendemos muchisimas cosas nuevas, en mi caso aprendo catalán y aprendo cómo se vive en Barcelona, qué trámites hay que hacer, qué recursos ofrece la sociedad.
Generalizar poco: cada persona es distinta, porque sea venezolano o catalán no tiene por qué tener determinada característica de personalidad,
"hi ha de tot". Eso no quiere decir que no existan algunas diferencias más o menos generales: por ejemplo que l@s venezolan@s somos muy abiert@s al principio para hacer amistad y l@s catalanes dan su confianza más lentamente.
Nada es blanco y nada es negro: si algo he aprendido en la vida y después de tanta terapia, es que todo tiene su lado hermoso y su lado desagradable u odioso, lo importante es reconocerlo, comprender que yo también soy así, y tomar las decisiones con
conciencia de ello. Hace falta
templanza para hacer frente a las decepciones que siempre aparecen y
sabiduría para aprender de ellas.
Quizas este post sea sólo expresión de lo que yo vivo, pero creo que siempre contar las experiencias además de desintoxicar, puede ayudar a otr@s.