Este es uno de esos post que me debía a mi misma, un asunto de dignidad, y ya verán por qué.
Hace unos cuantos años vivía pensando que la gran mayoría de las personas es buena, vivía en un mundo de fantasía, definitivamente.
Cuando poco a poco voy despertando al lado oscuro de la fuerza(es decir esa parte sórdida que tod@s llevamos dentro y que poc@s nos atrevemos a descubrir procurando actuarla sólo en los momentos adecuados) me doy cuenta que parte del problema de las relaciones humanas tiene que ver con el poder, y sobre todo con el exceso de poder conferido a los hombres en el ámbito público y sexual, mientras a las mujeres se nos otorga poder sólo en el ámbito doméstico y emotivo.
Muchas personas en Venezuela ven esta distribución de poder y tareas cómo lo deseable y determinado biológicamente, se decir, las mujeres nacimos para ser clavos y los hombres martillos, por naturaleza o designio divino.
Tomar conciencia de las desigualdades perpetuadas por mujeres y hombres a través de la cultura, no es una tarea fácil, para muchas personas se lleva muchos años de reflexión de lecturas, de contactos con culturas mas igualitarias, experiencias en las relaciones humanas, largas horas de psicoterapia e innumerables sufrimientos. Otras muchas personas jamás logran tener conciencia de género, y hasta dedican sus esfuerzos a mantener el status quo, aliandose con el lado oscuro de la fuerza, varios de ellos no toleran la libertad femenina, su sexualidad, necesitan mantener el control sobre la reproducción y piensan que una vida con mujeres castigadas por ser libres es más sana que la vida de las mujeres siendo cómo queremos ser, con igualdad de derechos y oportunidades en todos los ámbitos de la vida. En ese grna grupo status quo entran hombres, pero también mujeres, los prejuicios y la discriminación no se mantienen gracias a la aceptación de uno sólo de los géneros, a lo que se suma la participación de la mayoría de instituciones sociales, culturales, económicas y políticas.
En oportunidades en mis largas reflexiones hasta creo que muchas feministas mantienen estas desigualdades al asumir visiones muy radicales, muy teóricas, poco inclusivas y resentidas. Es como lo ocurrido con el racismo en EEUU, cuando incluyeron a l@s blanc@s se avanzó, falta incluir a los hombres en las luchas de género.
Continuará....
Blog personal en el que cualquier idea puede aparecer, sensata, absurda, racional, sentimental, grosera, pudorosa...
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dissabte, 24 d’abril del 2010
Género, Discriminación y más
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diumenge, 1 de novembre del 2009
Cambios en mi manera de ver la vida y mis procesos migratorios

La primera vez que viví fuera de Venezuela, estuve dos años en Alicante, en esa época aprecié varios aspectos de esa sociedad que significaron un cambio importante en mi forma de entender la vida: una sociedad con más seguridad personal, donde la gente siente que tiene derechos, los reclama y con frecuencia los escuchan, mayor organización del sistema sanitario, mayor reconocimiento de derechos a minorías (discapacitd@s, sexodivers@s, ancian@s, niñ@s, etc.) mayor agilidad en procesos administrativos como la adopción, una clase media numerosa, entre otros. (Un inciso: en España se quejan burda de la ineficiencia de su sistema estatal, sinceramente pienso que sus referencias deben ser otros paises europeos más organizados y con más logros, jamas ni nunca Latinoamerica).
Durante esos años analizabamos en la universidad la desigualdad entre las sociedades occidentales y el llamado Tercer Mundo. Esto unido a todos esos beneficios de vivir en un país con más organización y mejor funcionamiento de las administraciones públicas me transformó en una persona aún más idealista y con más sed de igualdad y justicia que cuando no había vivido fuera del terruño patrio.
Estando en Venezuela me dí cuenta de las grandes dificultades para llevar estos ideales de igualdad a la práctica. La polarización política produce un efecto tan maligno que las personas aliadas al gobierno estiman más al gobierno que sus ideales, y quienes son de oposición, aunque tienen algunos ideales de igualdad aún no se deshacen del lastre conservador que les impide ver que lo que les pasa a otr@s, les podría estar pasando a ell@s (por ejemplo: caso de violencia de género, una psicóloga violada en la carcel, por una parte l@s chavistas estaban interesad@s en que no lo conociera la opinión pública porque perjudica el informe que el gobierno pasa a la ONU, mientras que opositores le restan importancia porque no era una persona cercana a ell@s, pero cuando asesinaron a una psicóloga cercana si hay una reacción importante).
Ahora que vuelvo a vivir fuera, y en una cultura con una historia de luchas sociales tan interesantes como la cultura catalana, al leer noticias como las de la pasada semana donde Lisa Justiniano relaciona la homosexualidad con diversos trastornos mentales sin fundamento científico en el Diario Últimas Noticias, o como la del Profesor Lava que considera que l@s homosexuales no pueden gozar de los mismos derechos que las personas heterosexuales, y toda la lucha digital que se ha dado para destituir al profesor que padece homofobia, siento que hay esperanza en l@s jovenes que tienen sus ideales intactos y que los expresan sin pepitas en la lengua, venezolan@s que estan dentro y fuera del país.
Hace poco tuve la suerte de escuchar en Barcelona a una intelectual excepcional, Amelia Varcárcel, ella hizo un recuento histórico impresionante en el que me quedó grabada la lucha admirable de las Sufragistas por el derecho al voto y el acceso libre a la educación para las mujeres. Y esas palabras retumban en mis oidos por las noches, cuando recuerdo que mi abuelita estando mayor aprendió a leer con el famoso Método Acude, y yo tanto que he podido estudiar en las universidades, y tantas oportunidades que tengo, pero que mi abuela no tuvo en la Venezuela de finales del siglo XIX y principios del XX.
En todo el mundo nos falta mucho para alcanzar el Bienestar y la Igualdad, pero unid@s podemos mantener lo que otr@s nos han dejado y alcanzar más libertad, más justicia, más igualdad.
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