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dijous, 10 de juny del 2010

Metida en el paquete


El título de mi post en España es demasiado sugerente, pero como casi tod@s mis lector@s son venezolan@s, lo titulo así. Estoy metida en el paquete de ser inmigrante, de vivir lejos de mi familia, muchos de mis amig@s y mi patria. Estoy metida en el paquete de desarraigarme, de comprender cómo viven l@s catalan@s.
Este paquete es como muchas cosas en la vida: laborioso, es decir, hay que echarle bolas. En estos días he mirado hacia atrás y he reconocido los grandes esfuerzos y los grandes logros que he tenido en esta tierra para apenás tener un año y pico viviendo aqui. Reconozco que el primer mes en el Raval fue arrecho, muy arrecho, entré por el lado inhospito de Barcelona, el lado heavy, chungo. Y deseaba con todo mi ser un espacio dentro de esta ciudad donde reposar mi cabeza, (o mis posaderas), en donde mi pequeñin pudiese jugar y aprender. Y echandole bolas, dia tras día fue posible.
Luego encontrar un lugar para trabajar, ahí si creo que yo hice muy poquito para lograrlo, porque llegué al lugar justo, en el momento justo, haciendo algo que me gusta desde hace muchos años: ser psicóloga. Y creo que poco a poco voy comprendiendo a l@s catalan@s, voy entendiendo que cada persona es diferente, pero también que hay otras cosas en común, poco a poco comienzo a diferenciar a las personas por sus intenciones, su personalidad, su estilo propio de ser y de estar, mi profesión me ayuda burda, quizas si hiciese otra actividad me costaría que jode.
Estoy en un momento como de hacer un minibalance, de detenerme un poco, de no forzar mis propios límites, la integración se dará sin empujar tanto de mi lado, intentando que se dé.
Aún no tengo respuestas para explicar por qué estoy aqui, en este lugar, y en una dimensión más trascendente: en esta vida, por que vine al mundo?, mientras encuentro las respuestas simplemente me dejo fluir en los procesos en los que estoy sumergida.

dissabte, 17 d’octubre del 2009

Duelo Migratorio o Cómo integrarnos a una nueva sociedad en armonía (y 4)


¿Qué consecuencias tiene emigrar en nuestr@s hij@s?

Hasta donde lleguemos nosotros en la elaboración de nuestro duelo, hasta allí llegarán nuestr@s hij@s.

¿Qué quiere decir esta afirmación?

Si yo, contantemente alimento mi nostalgia por Venezuela (mi país de origen) y la idealizo y descalifico a mi sociedad de acogida como una forma rígida de defenderme ante las adversidades y las adaptaciones que necesito hacer para emigrar, muy posiblemente mi hijo experimentará esa sensación de no saber verdaderamente si su hogar está aqui o allá. Experimentará mis sentimientos de nostalgia. Cuando viaje a Venezuela sentirá que no es igual a su familia extensa que vive allá, pero que tampoco es como sus amig@s de la sociedad de acogida (en mi caso Catalunya).

Ahora, la forma en que yo haya elaborado el duelo no solo influirá en la identidad de mi hijo, sino en la de las siguientes generaciones. Imagínense el compromiso que esto significa para nosotros en relación a quienes nos van a trascender.

Una forma muy positiva de ayudar a nuestras nuevas generaciones es crear vínculos profundos con nuestra sociedad de acogida, reconocerla como nuestro nuevo hogar, hacer amig@s, establecer vínculos con nuestr@s compañer@s de trabajo y acceder a los diferentes recursos que nuestra nueva sociedad nos ofrece. Lo cual no implica negar nuestros origenes, sino aceptar nuestra nueva realidad.

Con este post considero que queda cerrado este ciclo sobre duelo migratorio desde mi perspectiva de la psicología de la migración, sin embargo recuerden que podemos recurrir a muchas fuentes para leer sobre este tema que nos toca personalmente, y estaré a la espera de sus comentarios por si aparece un nuevo aspecto sobre este tema que pueda incluir en mis posts.








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dijous, 8 d’octubre del 2009

Duelo Migratorio o Cómo integrarnos a una nueva sociedad en armonía (3)


¿Qué ganamos cuando emigramos?

Mis exalumnas me comentaban en Facebook que ellas perciben que han ganado varios aspectos intangibles y muy valiosos: grandes amistades, transformación personal, grandes aprendizajes, amor, entre otros.

Mi planteamiento en este post es que esas ganancias son resultado de potenciar nuestros recursos emocionales en el proceso de duelo e inmigración.

En estos días no he estado leyendo solamente sobre duelo migratorio sino sobre otros tipos de duelos bastante desvastadores, los asociados a lesiones medulares, y en estas lecturas me tope con un listado de sentimientos que considero son compartidos: inseguridad, ansiedad sobre el futuro, temor a no encontrar recursos ecónomicos, los cuales que pueden generar síntomas como insomnio, dificultades de memoria, embotamiento, etc.

En ambos tipos de duelo cada persona recorrerá un largo camino para rehacer su historia personal, para comenzar nuevos proyectos y progresivamente dejar la tristeza por lo que ha perdido.

Sin lugar a dudas nuestras capacidades emocionales son las que nos van a ayudar a redefinir nuestra personalidad en nuestra sociedad de acogida.

Muchas de esas capacidades emocionales dependerán de todo el bagaje previo que hemos ido acumulando a lo largo de la vida, lo que hemos aprendido antes de nuestra peregrinación: la flexibilidad para adaptarnos a los cambios, una personalidad sociable, con capacidad para establecer relaciones afectivas cálidas y la resiliencia son determinantes en esa transformación que experimentamos al adaptarnos a nuestra nueva realidad.

En muchas oportunidades nuestros mecanismos de defensa nos juegan malas jugadas, si son patrones rígidos de comportamiento. Algunos ejemplos de ellos nos los ofrecieron en un Taller de Apoyo a la Integración la Asociación Catalano-Venezolana, ellos son:

Negación: "todo es igual que en Venezuela", "a mi no me afectan estos cambios"

Proyección: "en Venezuela la gente no es tan complicada"

Idealización: "Venezuela es el mejor país del mundo", "aqui si que se vive bien"

Animismo: "Venezuela llora a los hombres y mujeres que nos vamos"

Formación Reactiva: rechazar la cultura venezolana para amoldarnos a la nueva

Racionalización: quedarnos en el plano de las ideas y los razonamiento para evitar sufrir y recordar.


Mientras que los estilos positivos de afrontar este duelo se relacionan con buscar apoyo emocional construyendo relaciones afectivas sólidas, capacidad de aceptar las críticas, poseer espíritu abierto y aproximarse a diferentes culturas sin prejuicios, sensibilidad y habilidad de comunicarse en diferentes contextos culturales, ser capaz de afrontar el estres, evitar volverse defensiv@ en relación a sí mim@ y nuestra propia cultura, buscar apoyo instrumental para hacerle frente a los retos reales, pasar por el proceso de dolor natural sabiendo que nos llevará años rehacer nuestra trayectoria vital, aceptar las pérdidas inevitables, contruir nuevos proyectos laborales, familiares o de desarrollo de nuestras aficiones, entre otros.

Estos estilos positivos son los que nos van a ayudar a crecer emocional y espiritualmente.


Hasta pronto.

dimarts, 29 de setembre del 2009

El duelo Migratorio o Cómo integrarnos a una nueva sociedad en armonia (2)


¿Qué perdemos cuando nos hemos ido de Venezuela? ¿Por qué podemos atrevesar por momentos de dolor en repetidos episodios? ¿Qué repercusiones tiene la inmigración para nuestr@s hij@s?

Estas son muchas de las preguntas que nos hacemos cuando somos inmigrantes.

Hoy me voy a limitar a contestar desde la Psicología de la Inmigración la primera: ¿Qué perdemos cuando nos vamos de Venezuela?, les voy a describir brevemente de las diversas pérdidas en el duelo migratorio según el mismo Valentín González Calvo (2005):

1.El duelo por la familia y l@s amig@s: Este duelo comprende la separación de hij@s, padres mayores, herman@s, familia extensa, además de amig@s y de las relaciones íntimas. Se pierde la red familiar. Aunque en ocasiones las familias se reagrupan parcialmente. Un aspecto importante, este duelo lo viven quienes se van y la familia que se queda.

2. El duelo por la lengua: perdemos el uso fluido de nuestra lengua materna debido al uso cotidiano de otra. Por otra parte, como el aprendizaje de la nueva lengua es un proceso lento se hace difícil la expresión de los aspectos íntimos en este nuevo idioma.

3. El duelo por la cultura: se siente una pérdida por tradiciones, valores, formas de vida propios de la cultura de Venezuela. En muchas oportunidades se intenta revivir esas costumbres, por ejemplo: hacemos las hallacas en diciembre.

4. El duelo por la tierra: los paisajes, colores, olores, la vegetación, la luminosidad. Sobre todo para quien emigra a paises con estaciones el cambio suele ser significativo.

5. El duelo por el estatus social: vivir en un nuevo país incluye una pérdida del status social, pues muchas veces nos incorporamos en un nivel socioeconómico bajo. Estar en el nivel más bajo nos será útil para progresivamente asentarnos en nuestra nueva sociedad de acogida. Sin embargo, si permanecemos en él mucho tiempo tendemos a desmoralizarnos y desmotivarnos.

6. El duelo por el contacto con el grupo étnico: sentimos seguridad en el encuentro con nuestro grupo de pertenencia, donde nos identifican y reconocen. Sin embargo, la distancia de lo nuestro nos hace más evidente esta pérdida.

7. El duelo por los riesgos físicos: en Europa se observa como african@s surcan el mar o europeos del este se arriesgan viajando en los amortiguadores de los autobuses, emprenden viajes muy riesgosos con importantes amenazas para la salud y para la integridad física. Cabe destacar que much@s venezolan@s podemos sentir que los riesgos de nuestros viajes no son tan grandes como los de vivir en medio de la inseguridad en Venezuela, a la cual muchas veces precibimos como una amenaza bélica.

8. El duelo por la pérdida del proyecto migratorio: esta pérdida es más dura cuando las personas vienen con expectaivas poco realistas, se trazan objetivos ilusorios y cuando se dan cuenta de que no pueden conseguir los objetivos se desestabilizan, se sienten muy estresados y se culpan a sí mism@s por esta derrota.

9. El duelo por no poder regresar: el deseo de volver siempre está, no se abandona nunca. Si las condiciones económicas y administrativas lo permiten vamos de visita, en ese momento se reaviva el duelo.

Como pueden apreciar el duelo migratorio incluye muchas pérdidas significativas, de allí que sea una de las experiencias más difíciles de afrontar debido a las intensas emociones que genera.

diumenge, 27 de setembre del 2009

El duelo Migratorio o Cómo integrarnos a una nueva sociedad en armonia (1)



Luego de recibir en Facebook algunos comentarios de venezolan@s muy querid@s que también han decidido vivir en otros destinos, he decidido escribir en varias entregas sobre el tema del duelo migratorio. Aclarando que voy a hacer varias referencias a lecturas de psicología del/la inmigrante aplicadas desde mi perspectiva a lo que creo pueden ser nuestras vivencias como parte de un proceso social y político reciente.

Cuando hice mi primer proceso migratorio leí vari@s autor@s, y me dí cuenta que much@s ven nuestro duelo un poco más dramático de lo que es, pero como siempre existen diferencias individuales en cómo se viven los procesos emocionales, comprendo que hay personas que viven la migración como una catastrofe y asi lo transmiten y hay quienes lo afrontan con más estabilidad emocional y tienen más recursos sociales y económicos que suavizan el cambio.

En esta oportunidad he leido a Valentin Gonzalez Calvo (2005). Este autor menciona varios aspectos importantes que es importante que tengamos en cuenta y que el Chaman Urbano comentó en el blog pasado: la idealización.

Cuando vamos a un nuevo destino sin expectativas realistas, pensando que nos la vamos a comer, que vamos a ser los más exitosos del mundo y que nuestra sociedad de acogida va a ser el paraiso terrenal, estamos idealizando la sociedad de acogida.

Cuando ya hemos pasado los primero 6 meses de luna de miel, suele aparecer la nostalgia, saudade, añoranza, etc, es decir, nos deprimimos al darnos cuenta que estamos enfrentando varias pérdidas. Si son más las pérdidas que las ganancias o si nos sentimos muy vulnerables porque la sociedad de acogida nos rechaza o discrimina o simplemente estamos en un momento de la vida muy frágil, va a ocurrir que comenzamos a idealizar a Venezuela, pensamos en las playas, en el Avila y lloramos o deseamos estar allí, empezamos a pensar que dejamos a nuestra maravillosa familia, a l@s mejores amig@s del mundo, a la gente más amable de la tierra, etc. Cuando en realidad todas estas personas, lugares, costumbres comidas son buenas, pero no son esa perfección ni extasis en que las convertimos cuando no sabemos cómo afrontar la adversidad o cuando las adversidades son tan arrechas que no nos queda otra que regresar al vientre nacional.

El problema cuando idealizamos en nuestra fantasía a Venezuela, es que empezamos a descalificar o desvalorizar a nuestra sociedad de acogida, que tendrá sus defectos, pero también puede tener muchos recursos que ofrecernos, y que despreciamos por el mero estado emocional que nos embarga.

Ahora bien, puede ser que nos ocurra un proceso distinto, que es el rechazo a nuestra cultura de origen, es decir, Venezuela mesma. ¿Por qué? Porque nuestro país esta jodido, trastornado, caotico, y esto tampoco nos ayuda mucho porque la parte de nuestra vida y de nuestr@s antepasad@s que transcurrió en Venezuela fue valiosa y aún quedan muchas personas, lugares, comidas, costumbres hermosas allá. La vida sigue en Venezuela, aunque nosotr@s hayamos decidido bajarnos de ese tren por razones muy legitimas y valederas.

Si rechazamos a Venezuela, estamos desvalorizandonos a nosotr@s mism@s, y eso sería hacernos tanto daño como quedarnos allá aunque no lo deseemos.

Yo creo que con estas ideas ya hay bastante para pensar, hasta la próxima.